FundeuBBVA – Semana Santa: mayúsculas y minúsculas
1 recomendacion

Semana Santa: mayúsculas y minúsculas

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Con motivo de la celebración de la Semana Santa, se recuerda en qué casos hay que emplear las mayúsculas y en cuáles las minúsculas en los términos y expresiones relacionados:

1. Tal como indica la Ortografía, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de los períodos litúrgicos o religiosos se escriben con inicial mayúsculala Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua.

2. También se escriben con mayúscula las denominaciones Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo…

3. Lo recomendable es escribir los nombres de los pasos, imágenes y cofradías con mayúsculas iniciales y sin cursiva ni comillas: La Borriquita, La Sagrada Cena, El Prendimiento, Cofradía del Cristo de la Columna, Hermandad del Cristo de la Corona…

4. Se escriben con inicial minúscula los términos religiosos como vigilia, eucaristía, misa, confesión, comuniónprocesión.

5. También se escribe con inicial minúscula viacrucisvía crucis (las Academias prefieren la primera grafía; no se considera apropiado vía-crucis).

Ver también Semana Santa. Guía de redacción.

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Fuente: FUNDACIÓN DEL ESPAÑOL URGENTE – FundéuBBVA
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Desde el Evangelio – DOMINGO DE RAMOS

Jesús inicia, en el Domingo de Ramos, la Hora para la cual él ha venido. La Iglesia nos invita a participar de este acontecimiento central de su vida, que es fuente de nuestra salvación. Todo lo que acontece en Jesucristo nos tiene como destinatarios personales. Cuando nos descubrimos en esta dimensión propia de su misión damos el primer paso para comprender y vivir el camino de su muerte y resurrección. Estamos llamados a pasar de espectadores de un drama a ser partícipes de su vida y misión. La fe no nos invita a asistir a algo que le pasó a él, sino a lo que él hizo y asumió por nosotros. Así, la fe es la que nos introduce en una lectura y comprensión de la vida, muerte y resurrección de Jesús.

domingo de ramos 2017

Por la fe comprendemos que en la humanidad de Jesús está nuestra propia humanidad. San Pablo cuando nos habla del bautismo como comienzo de una vida nueva, nos remite a esta realidad de la Pascua, a la que estamos llamados a participar, diciéndonos: “Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros llevemos una Vida nueva”, para concluir: “si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él” (Rom. 6, 4-6). La muerte y resurrección de Jesús es el momento más importante de la historia de la humanidad, porque en ella el hombre encuentra el camino definitivo que da sentido a su vida. Siempre recuerdo las palabras del Concilio Vaticano II, cuando afirma: “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece a la luz del misterio del Verbo encarnado” (G.S. 22).

Al participar en la celebración de este Domingo de Ramos pensemos con gratitud en el camino que Jesús ha hecho por nosotros, por mí. Todo encuentro con Él es principio de una vida nueva, siempre hay algo nuevo que el Señor me quiere decir y, tal vez, pedir. No soy alguien más para él sino único, y con una misión a la que me llama. ¡Que podamos en esta Semana Santa encontrarnos con él, escucharlo y responderle con generosidad! Él quiere caminar hoy con nosotros, para seguir predicando el Evangelio del amor y la vida, de la verdad y la paz, de la justicia y la solidaridad. Una Semana Santa vivida junto al Señor, es la mejor garantía para vivir año pleno de vida cristiana y eclesial.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

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Fuente: http://www.arquisantafe.org.ar/
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