8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

“La actitud de Jesús en relación con las mujeres que se encuentran con él a lo largo del camino de su servicio mesiánico, es el reflejo del designio eterno de Dios que, al crear a cada una de ellas, la elige y la ama en Cristo (cf. Ef 1, 1-5)”.1

Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, me acerco a todos los integrantes de las comunidades educativas para compartir algunos pensamientos que nos pueden ayudar a reflexionar y profundizar en una mirada eclesial

de esta conmemoración.

Ante todo, quiero saludar a las mujeres y muy especialmente a todas ustedes, docentes y asistentes en una escuela católica, que día a día hacen presente la fecundidad de la Iglesia en la medida en que viven y transmiten –no sólo con palabras sino también con obras- la fe en Jesucristo Nuestro Señor, que da sentido a todas las cosas.

Así, toda dignidad humana, y en este caso la de la mujer, parte de la condición de persona que nos hace seres relacionales en busca de un mismo objetivo de vida: nuestra realización y la consecuente plenitud que ello acarrea en tanto que nos pone en el camino del encuentro con Aquel que es la eterna felicidad.

Por este motivo, celebrar este día es reconocer la importancia y el rol indiscutido de la mujer en todos los ámbitos del quehacer humano, para también crear conciencia de la necesidad de su respeto y la extirpación de todo aquello que atente contra su dignidad personal.

La trata, la violencia, la discriminación laboral, los estereotipos basados en lo corporal, las concepciones que restringen una visión integral de quién es y la lamentable reducción a funciones puramente económicas sin tener en cuenta la especificidad de lo femenino como don –entre otros-, son aberraciones que en el siglo XXI se hacen intolerables.

“La Iglesia, por consiguiente, da gracias por todas las mujeres y por cada una: por las madres, las hermanas, las esposas; por las mujeres consagradas a Dios en la virginidad; por las mujeres dedicadas a tantos y tantos seres humanos que esperan el amor gratuito de otra persona; por las mujeres que velan por el ser humano en la familia, la cual es el signo fundamental de la comunidad humana; por las mujeres que trabajan profesionalmente, mujeres cargadas a veces con una gran responsabilidad social; por las mujeres «perfectas» y por las mujeres «débiles». Por todas ellas, tal como salieron del corazón de Dios en toda la belleza y riqueza de su femineidad, tal como han sido abrazadas por su amor eterno; tal como, junto con los hombres, peregrinan en esta 1 CARTA APOSTÓLICA, MULIERIS DIGNITATEM DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II SOBRE LA DIGNIDAD Y LA VOCACIÓN DE LA MUJER CON OCASIÓN DEL AÑO MARIANO, 1988. Nº 13 tierra que es «la patria» de la familia humana, que a veces se transforma en «un valle de lágrimas». Tal como asumen, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad, en las necesidades de cada día y según aquel destino definitivo que los seres humanos tienen en Dios mismo, en el seno de la Trinidad inefable.”2

Esta celebración nos tiene que motivar a todos no sólo a defender los derechos de las mujeres sino también a comprometernos todos en el ejercicio de las consecuentes responsabilidades que ello conlleva; de tal manera que en nuestra sociedad se vea reflejada la inconmensurable belleza de lo femenino con la que el Creador la ha engalanado.

La toma de conciencia no debe ser sólo una declamación teórica, sino el compromiso de toda una sociedad: en nuestro caso, como comunidad educativa debemos comprometernos a vivir comunionalmente este desafío.

Que María, modelo de toda mujer, interceda por todas ustedes para que en este día puedan “…descubrir el significado pleno de su femineidad y, de esta manera, disponerse al «don sincero de sí misma» a los demás, y de este modo encontrarse a sí

misma.”3

P, JOSÉ LUIS AYALA
Delegado Episcopal para la Educación
Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz

Mensaje del Papa en Cuaresma

Como Comunidades de Fe, invitamos a reflexionar  en este Tiempo de Cuaresma el Mensaje  del P Francisco.

Glosario: DON: Iniciativa Divina, regalo de Dios, debemos abrirnos al Don de Dios (Mc 10, 15)
Recibiéndolo seremos capaces de una auténtica generosidad y será el llamado a practicar a su vez el DON   (cfr.: Jn 3, 16)
Texto Reflexivo: ” Si conocieras el Don de Dios..” ( Jn 4, 10 )

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